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lunes, 1 de abril de 2013

Amòs habla de nuevo 5ta. parte...CONCLUSION

Un Estudio Bíblico por Jack Kelley
Hemos llegado a la parte final de nuestro estudio del Libro de Amós. La ira del Señor en contra de los israelitas continúa y Su promesa de juicio está bien clara. No habrá ningún indulto de última hora; el Reino del Norte dejará de existir. Pero como siempre lo ha hecho, Dios preservará un remanente de creyentes para mantener la llama de Su pueblo parpadeando.

Amós 8

El Canastillo de Fruta de Verano

Así me ha mostrado el SEÑOR soberano: He aquí un canastillo de fruta de verano. Y dijo: ¿Qué ves, Amós?
Y respondí: Un canastillo de fruta de verano.
Y me dijo el SEÑOR: Ha venido el fin sobre mi pueblo Israel; no lo toleraré más.
Y los cantores del templo gemirán en aquel día, dice el SEÑOR soberano; muchos serán los cuerpos muertos; en todo lugar los echarán fuera en silencio.
Escuchen esto, los que explotan a los menesterosos, y arruinan a los pobres de la tierra, diciendo: ¿Cuándo pasará el mes, y venderemos el trigo; y la semana, y abriremos los graneros del pan, y achicaremos la medida, y subiremos el precio, y falsearemos con engaño la balanza, para comprar los pobres por dinero, y los necesitados por un par de zapatos, y venderemos los desechos del trigo?
El SEÑOR juró por la gloria de Jacob: No me olvidaré jamás de todas sus obras. ¿No se estremecerá la tierra sobre esto? ¿No llorará todo habitante de ella? Subirá toda, como un río, y crecerá y mermará como el río de Egipto (Amós 8:1-8).
Originalmente la Gloria de Jacob era el Señor. Él juró por Sí mismo que nunca olvidaría lo que el pueblo había hecho. Para otorgarle más autoridad a nuestros votos, juramos por alguien superior a nosotros. Aún podemos decir, “juro por Dios.” Y como no hay nadie superior a Dios, por eso es que cuando Él le quiere dar énfasis a una promesa Él jura por Sí mismo (Hebreos 6:13-14).
El río Nilo se desbordaba cada primavera y sus aguas cubrían toda la región de su delta. El Señor utilizó esto para simbolizar a los hombres de guerra de Israel levantando un gran ejército para resistir a los asirios.
El Río de Egipto, o Wadi al Arish, es un río diferente el cual tiene agua durante la primavera pero se seca en el verano. Con esto se simboliza el resultado. A pesar de que el ejército de Israel sería como la inundación del Nilo al principio, pronto desaparecería en la tierra como el Río de Egipto bajo la carnicería de los asirios. El Señor ya no podía seguir tolerando sus prácticas corruptas.
A través de la Biblia el Señor se molesta especialmente cuando los débiles son explotados. Ya sea que fuesen viudas y huérfanos, o esclavos, o pobres, Él es predecible en Su reacción. Él asume la parte de ellos y oprime a aquellos que los han oprimido. Sus leyes fueron escritas para darle a toda la gente la ocasión para una segunda oportunidad. A los israelitas no se les permitía cobrarle intereses a sus coterráneos. No podían guardar una garantía colateral para asegurarse una deuda. Las deudas debían perdonarse cada siete años, y todas aquellas personas que estaban en servidumbre como una forma de pagar una deuda, debían ser liberadas y recibir una ayuda para un nuevo comienzo.
En Deuteronomio 15:4 el Señor dijo que la tierra era tan generosa que no debería haber ningún pobre entre ellos si solamente obedecían Sus leyes. Eso quería decir que los pobres eran una clase producida por la desobediencia de los ricos, y eso es lo que lo hacía a Él estar tan disgustado.
Los Estados Unidos de Norteamérica ha sido el país más rico de la historia. Comparado con los estándares mundiales, aun los estadounidenses con recursos promedio, son considerados ricos. Y, sin embargo, tenemos muchos pobres entre nosotros, y son igualmente explotados como seguramente lo eran aquellos en los tiempos bíblicos. Eso todavía disgusta al Señor y Él nos juzgará en nuestros días tal y como lo hizo en aquel entonces.
Acontecerá en aquel día, dice el SEÑOR soberano, que haré que se ponga el sol a mediodía, y cubriré de tinieblas la tierra en el día claro. Y cambiaré sus fiestas en lloro, y todos sus cantares en lamentaciones; y haré poner cilicio sobre todo lomo, y que se rape toda cabeza; y la volveré como en llanto de unigénito, y su postrimería como día amargo (Amós 8:9-10).
A pesar de que el contexto aquí es la derrota de Israel, esta profecía fue espeluznantemente cumplida el día que Jesús murió. El sol se oscureció al medio día y desde ese momento en adelante, la Pascua ha estado asociada con la muerte del Hijo único de Dios. Y en Zacarías 12:10 se nos dice que cerca del final de la gran tribulación, cuando el Señor se prepara para destruir a todas las naciones que atacan a Jerusalén, Él derramará un Espíritu de Gracia y de Oración sobre la casa de David y los habitantes de Jerusalén. “Y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito”.
Y en caso de que ellos no supieran de quién estaba hablando, el Señor puso una palabra hebrea de dos letras, que no fue traducida, después de la frase “mirarán a mí” en Zacarías 12:10. Estas letras son la primera y la última letra del alfabeto hebreo, Alef y Tau. Estas dos letras también aparecen en el texto hebreo de Génesis 1:1 después de la frase “En el principio Dios…”. Sus más conocidos equivalentes son el Alfa y la Omega, la primera y la última letra del alfabeto griego, y se utilizan para describir al Padre en Apocalipsis 1:8 & 21:6, y al Hijo en Apocalipsis 22:13. Zacarías estaba identificando al que mirarán como Su Mesías.
He aquí vienen días, dice el SEÑOR soberano, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra del SEÑOR. E irán errantes de mar a mar; desde el norte hasta el oriente discurrirán buscando palabra del SEÑOR, y no la hallarán.
En aquel tiempo las doncellas hermosas y los jóvenes desmayarán de sed. Los que juran por el pecado de Samaria, y dicen: Por tu Dios, oh Dan, y: Por el camino de Beerseba, caerán, y nunca más se levantarán (Amós 8:11-14).
Compare esto con el juramento anterior del Señor por “el Orgullo de Jacob”. La gente jurando por “el pecado de Samaria”, y los ídolos paganos de Dan y Beerseba.
Como ellos querían ser liberados de cualquier relación con el Señor, así sería. No escucharían a ningún profeta llamándolos a regresar al Señor a pesar que ellos viajaron anunciándolo por todo lo ancho y largo de la tierra. La palabra del Señor sería como el agua durante un tiempo de sequía extrema, la cual no habría en ninguna parte. ¿Y los salvarían los dioses paganos a los cuales les habían dado su lealtad? Ni por casualidad.
Algunas personas creen que esta hambre por escuchar la Palabra de Dios volverá a ocurrir al final de esta era, cuando el anticristo busque eliminar toda referencia de Dios en la sociedad. Él intentará aun cambiar el calendario (Daniel 7:25) en su esfuerzo por borrar cualquier recuerdo de Dios en la vida de las personas.

Amós 9

Israel Será Destruido

Vi al Señor que estaba sobre el altar, y dijo: Derriba el capitel, y estremézcanse las puertas, y hazlos pedazos sobre la cabeza de todos; y al postrero de ellos mataré a espada; no habrá de ellos quien huya, ni quien escape. Aunque cavasen hasta el Seol, de allá los tomará mi mano; y aunque subieren hasta el cielo, de allá los haré descender. Si se escondieren en la cumbre del Carmelo, allí los buscaré y los tomaré; y aunque se escondieren de delante de mis ojos en lo profundo del mar, allí mandaré a la serpiente y los morderá. Y si fueren en cautiverio delante de sus enemigos, allí mandaré la espada, y los matará; y pondré sobre ellos mis ojos para mal, y no para bien (Amós 9:1-4).
No importa en dónde intentaran esconderse, el Señor los encontraría y los castigaría. El Salmo 121 dice que no dormirá ni se adormecerá el que guarda a Israel, sino que guardará su salida y su entrada desde ahora y para siempre. Ahora Él les dice que debido a su traición eso será como si Él estuviera cazando un enemigo, y no cuidando a un amigo. Como el autor de la carta a los Hebreos diría, “¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!” (Hebreos 10:31).
El Señor, el SEÑOR de los ejércitos, es el que toca la tierra, y se derretirá, y llorarán todos los que en ella moran; y crecerá toda como un río, y mermará luego como el río de Egipto. El edificó en el cielo sus cámaras, y ha establecido su expansión sobre la tierra; él llama las aguas del mar, y sobre la faz de la tierra las derrama; el SEÑOR es su nombre.
Hijos de Israel, ¿no me son ustedes como hijos de etíopes, dice el SEÑOR? ¿No hice yo subir a Israel de la tierra de Egipto, y a los filisteos de Caftor, y de Kir a los arameos?
He aquí los ojos del SEÑOR soberano están contra el reino pecador, y yo lo asolaré de la faz de la tierra; mas no destruiré del todo la casa de Jacob, dice el SEÑOR.
Porque he aquí yo mandaré y haré que la casa de Israel sea zarandeada entre todas las naciones, como se zarandea el grano en una criba, y no cae un granito en la tierra. A espada morirán todos los pecadores de mi pueblo, que dicen: No se acercará, ni nos alcanzará el mal (Amós 9:5-10).
Los cusitas eran otra raza de gente en la región de Egipto, ancestros de los africanos de raza negra de hoy. Debido a su pecado, los israelitas, a quienes el Señor sacó de Egipto en un acto poderoso de liberación, se habían vuelto peores que los cusitas, a quienes Él había dejado allí. Tampoco eran mejores que los filisteos a quienes Él trajo de Caftor, o los arameos que trajo de Kir. Por consiguiente, Él estaba por juzgarlos, zarandeándolos como el grano para separar a los pecadores de los fieles. El reino acabaría, y ninguno de los pecadores podría escapar. Pero el remanente fiel de Jacob sería perdonado.
La Iglesia, en lugar de ser preservada a través de los juicios venideros, será rescatada antes. En el lenguaje original de 1 Tesalonicenses 1:10 Pablo dijo que seríamos removidos tanto del momento como del lugar.

La Restauración de Israel

En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David, y cerraré sus portillos y levantaré sus ruinas, y lo edificaré como en el tiempo pasado; para que aquellos sobre los cuales es invocado mi nombre posean el resto de Edom, y a todas las naciones, dice el SEÑOR que hace esto.
He aquí vienen días, dice el SEÑOR, en que el que ara alcanzará al segador, y el pisador de las uvas al que lleve la simiente; y los montes destilarán mosto, y todos los collados se derretirán. Y traeré del cautiverio a mi pueblo Israel, y edificarán ellos las ciudades asoladas, y las habitarán; plantarán viñas, y beberán el vino de ellas, y harán huertos, y comerán el fruto de ellos. Pues los plantaré sobre su tierra, y nunca más serán arrancados de su tierra que yo les di, ha dicho el SEÑOR Dios tuyo (Amós 9:11-15).
Jacobo, el medio hermano del Señor, como cabeza de la primera iglesia, presidió sobre el Concilio de Jerusalén cerca de 20 años después de la cruz. Debido a los esfuerzos evangelísticos de Pedro, Pablo, Bernabé y otros, los gentiles se estaban convirtiendo en seguidores de Jesús. Todos estos líderes se habían reunido en Jerusalén para determinar si 1) los gentiles debían convertirse primero al judaísmo antes de poder unirse a la iglesia, y 2) si no, qué pasaría con Israel. Luego de una discusión vívida se decidió que los gentiles fueran bautizados directamente en la fe de la Iglesia.
En cuanto al futuro de Israel, Jacobo dijo que el Señor primero iba a tomar un pueblo para Sí de entre los gentiles (Hechos 15:13-14). Utilizando Amós 9:11-12 como su autoridad, procedió explicando que después de eso, el Señor retornaría para levantar el tabernáculo caído de David. Él estaba hablando de la nación en general y del Templo en particular.
Ezequiel había profetizado que en los últimos días Israel volvería a nacer (Ezequiel 36—37), pero ahora Jacobo aclara que cuando eso sucediera, ellos revivirían el judaísmo bíblico también. De otra manera no habría necesidad de un Templo. Daniel también profetizó que habrá un Templo en los últimos días (Daniel 9:27). Ustedes pueden leer todo lo relacionado con el Concilio de Jerusalén en Hechos 15:1-21.
Estas son las tres pistas que son críticas de los últimos días en la forma como Jacobo utilizó Amós 9:11-12. Y esa es la cronología. Primero el Señor se concentrará en la Iglesia. Después que nos haya tomado, Él retornará para reconstruir el Templo. La segunda es que Israel no desaparecerá como pueblo, ni tampoco será reemplazado en el plan del Señor para la Iglesia. Israel y la Iglesia permanecerán siendo dos entidades separadas. Y la tercera es que Él volverá Su atención hacia Israel después de que se ha llevado a Su Iglesia. La palabra griega traducida “tomar” literalmente significa llevarse, o remover. Con más frecuencia se traduce como “recibir”. Es una referencia al Rapto de la Iglesia.
Pablo pronto escribirá que Israel ha sido cegado en parte hasta que el número de los gentiles se haya completado (Romanos 11:25), estando así de acuerdo con Jacobo de que lo que ahora llamamos el Rapto de la Iglesia acontecerá antes de que el Señor se vuelva a Israel. Después de eludirlo varias veces en los capítulos anteriores, Ezequiel dijo claramente que este cambio sucedería como resultado de la batalla que él profetizó en los capítulos 38—39 (Ezequiel 39:22).
20 años después del Concilio de Jerusalén, el templo fue destruido y pronto, después de eso, la nación dejó de existir. Durante los últimos 1900 años, la atención del Señor ha estado dirigida a la Iglesia. Un día, pronto, el Señor producirá los eventos que ahora estamos viendo y que van a culminar cuando el Señor vuelva Su atención a Israel. La Iglesia desaparecerá, los ojos de Israel serán abiertos y su reencuentro entrará en su fase final.
El Templo será construido, y luego del tiempo más terrible de prueba que el mundo haya sentido, o sentirá, Su remanente fiel, una vez más, se convertirá en la nación preeminente sobre la Tierra. El mismo Dios morará en su medio (Ezequiel 43:7). Cuando eso suceda, la tierra se gozará con la gente, y su maldición será quitada para siempre.
“Porque con alegría saldrán, y con paz volverán; los montes y las colinas levantarán canción delante de ustedes, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso” (Isaías 55:22).
Sus cosechas serán tan abundantes que apenas llegarán a los graneros cuando ya es tiempo de sembrar de nuevo. El remanente exiliado habrá vuelto a la tierra, sus ciudades reconstruidas, y nadie los sacará de allí nunca más. Ya casi se escuchan los pasos del Mesías. 16/03/2013.

Título Original: Amos Speaks Again… Part 5, Conclusion
Traducido por Walter Reiche B.
walterre@racsa.co.cr

Amòs habla de nuevo...4ta. parte

Un Estudio Bíblico por Jack Kelley
Esta promesa de juicio en contra de Israel comenzó en el capítulo 2 versículo 6, y no muestra ninguna señal de ser anulada. Ahora el Señor va a señalar a los confiados y a los orgullosos.

Amós 6

Ay De Los Confiados

¡Ay de los reposados en Sion, y de los confiados en el monte de Samaria, los notables y principales entre las naciones, a los cuales acude la casa de Israel! Pasen a Calne, y miren; y de allí vayan a la gran Hamat; desciendan luego a Gat de los filisteos; vean si son aquellos reinos mejores que estos reinos, si su extensión es mayor que la de ustedes, oh ustedes que dilatan el día malo, y acercan la silla de iniquidad.
Duermen en camas de marfil, y reposan sobre sus lechos; y comen los corderos del rebaño, y los novillos de en medio del engordadero; gorjean al son de la flauta, e inventan instrumentos musicales, como David; beben vino en tazones, y se ungen con los ungüentos más preciosos; y no se afligen por el quebrantamiento de José. Por tanto, ahora irán a la cabeza de los que van a cautividad, y se acercará el duelo de los que se entregan a los placeres (Amós 6:1-7).
Nuestra naturaleza pecaminosa es la que nos produce la inclinación para hacer el mal (Romanos 7:18). En el momento en que bajamos la guardia, el mal comienza a penetrar lentamente en nuestras vidas. La única manera de poder prevenir esto es el permanecer en constante guardia. La complacencia, o confianza, es el mejor aliado que tiene la maldad. La complacencia hace que nuestros asideros se conviertan en fortalezas y así, muy pronto, nos encontramos tolerando lo que antes nos hubiera escandalizado.
Hay un viejo adagio que dice, los bloques de construcción se pueden convertir en bloques de tropiezo. Dos de los principales bloques con los que se construye cualquier sociedad son la seguridad y la prosperidad, y el Reino del Norte gozaba de los dos. Fieles a la forma, conforme la gente se sintió más segura y más próspera, se volvieron más complacientes, tolerando cosas que antes hubieran rechazado. En su caso era la idolatría y el maltrato a los menos afortunados. Ellos miraban sus envidiables estilos de vida como una señal de que estaban bien con Dios. Pero su tolerancia a la maldad había apresurado el Día del Juicio, y ese día había llegado.
En los EE.UU. la iglesia cristiana ha disfrutado durante 200 años de ser la religión casi oficial de la nación, mucho de ello durante tiempos de seguridad y prosperidad sin paralelo. Algunos de nosotros aun recordamos cuando el nombre del Señor era invocado antes de una reunión pública, en las reuniones de las escuelas y aun en nuestros lugares de clases.
Pero entonces las cosas empezaron a cambiar. La libertad religiosa se convirtió en liberarnos de la religión. La oración en las escuelas fue prohibida. Se legalizó el asesinato del feto. La complacencia de la iglesia para reaccionar ante esas cosas ha abierto la puerta a más y mayor maldad, hasta llegar a llamar lo que antes se conocía como obscenidad pornográfica, entretenimiento público; hemos asesinado más de 50 millones de niños, los “estilos de vida alternativos” son promovidos y celebrados, la frase “valores familiares” es considerada como lenguaje de odio por muchas personas.
Nuestra complacencia nos ha vuelto incapaces de responder a estos retos como un cuerpo, a pesar de que la Oficina Estadounidense del Censo dijo que el 76% de los adultos estadounidenses se declararon ser cristianos en el año 2012, y tanto nuestra seguridad como nuestra prosperidad han disminuido notablemente.

El SEÑOR Abomina el Orgullo de Israel

El SEÑOR Soberano juró por sí mismo, El SEÑOR Dios Todopoderoso ha dicho: Abomino la grandeza de Jacob, y aborrezco sus palacios; y entregaré al enemigo la ciudad y cuanto hay en ella.
Y acontecerá que si diez hombres quedaren en una casa, morirán. Y un pariente tomará a cada uno, y lo quemará para sacar los huesos de casa; y dirá al que estará en los rincones de la casa: ¿Hay aún alguno contigo? Y dirá: No. Y dirá aquél: Calla, porque no podemos mencionar el nombre del SEÑOR.
Porque he aquí, el SEÑOR mandará, y herirá con hendiduras la casa mayor, y la casa menor con aberturas. ¿Correrán los caballos por las peñas? ¿Ararán en ellas con bueyes? ¿Por qué ustedes han convertido el juicio en veneno, y el fruto de justicia en ajenjo? Ustedes que se alegran en nada, que dicen: ¿No hemos adquirido poder con nuestra fuerza? Pues he aquí, oh casa de Israel, dice el SEÑOR Dios Todopoderoso, levantaré yo sobre ustedes a una nación que los oprimirá desde la entrada de Hamat hasta el arroyo del Arabá (Amós 6:8-14).
Ya era demasiado tarde para el Reino del Norte. Su capital, Samaria, y el orgullo de Jacob, serían conquistados y destruidos. Habiendo deseado liberarse del Señor, ellos obtendrían su deseo. La sola mención de Su nombre, una vez fuente de consuelo, ahora traerá Su ira. Todo lo que el Reino del Norte había ganado en conquistas sería perdido hasta que finalmente la nación entera dejaría de existir, desde Hamat en el norte hasta el Arabá en el sur.
A su manera, muchos cristianos estadounidenses hoy en día son igual de orgullosos como los antiguos israelitas. No pueden distinguir nuestro país de nuestra iglesia. Le piden a Dios que “sane nuestra tierra” como si los Estados Unidos fuera la patria de nuestra iglesia, sin darse cuenta de que nuestra ciudadanía está en el Cielo (Filipenses 3:20-21). Solamente los cristianos estadounidenses escudriñan las escrituras buscando alguna mención de nuestro país, creyendo que un pueblo tan importante como el nuestro seguramente debe de encontrarse ahí. No se dan cuenta que en la Biblia los cristianos estadounidenses son llamados “la Iglesia” igual que los cristianos de todas las naciones.

Amós 7

Langostas, Fuego y Una Plomada

Así me ha mostrado el SEÑOR Soberano: He aquí, él criaba langostas cuando comenzaba a crecer el heno tardío; y he aquí era el heno tardío después de las siegas del rey. Y aconteció que cuando acabó de comer la hierba de la tierra, yo dije: SEÑOR Soberano, perdona ahora; ¿quién levantará a Jacob? porque es pequeño.
Se arrepintió el SEÑOR de esto: No será, dijo el SEÑOR.
El SEÑOR Soberano me mostró así: He aquí, el SEÑOR Soberano llamaba para juzgar con fuego; y consumió un gran abismo, y consumió una parte de la tierra.
Y dije: SEÑOR Soberano, cesa ahora; ¿quién levantará a Jacob? porque es pequeño.
Se arrepintió el SEÑOR de esto: No será esto tampoco, dijo el SEÑOR Soberano.
Me enseñó así: He aquí el Señor estaba sobre un muro hecho a plomo, y en su mano una plomada de albañil. El SEÑOR entonces me dijo: ¿Qué ves, Amós? Y dije: Una plomada de albañil.
Y el Señor dijo: He aquí, yo pongo plomada de albañil en medio de mi pueblo Israel; no lo toleraré más. Los lugares altos de Isaac serán destruidos, y los santuarios de Israel serán asolados, y me levantaré con espada sobre la casa de Jeroboam (Amós 7:1-9).
El Señor le mostró a Amós visiones de dos castigos potenciales para Israel. Uno era una plaga de langostas que arrasarían con toda la vegetación y el otro era el fuego que devoraría toda la tierra. Amós le rogó al Señor que no ejecutara estos castigos, y el Señor los descartó.
La tercera visión de la plomada de albañil simbolizaba la inspección que un constructor hace de la exactitud de su trabajo. Al encontrar que estaba fuera de plomada, el constructor demolería el trabajo para empezarlo de nuevo. La plomada de Dios era Su justicia. Él midió el Reino del Norte y los encontró desnivelados. Su agente demoledor sería Asiria. Pero Amós no le rogó al Señor que descartara este juicio.
No creo que sea necesario mencionar que los EE.UU. no están a la altura de los estándares de Dios tampoco. Una vez que Él haya removido la Iglesia, la cual es justa por fe, Él procederá a demoler lo que quede de los EE.UU. también. Porque Dios sabe cómo rescatar a las personas piadosas de las pruebas mientras que al mismo tiempo guarda a las personas injustas para el día del juicio (2 Pedro 2:9).

Amós Y Amasías

Entonces el sacerdote Amasías de Bet-el envió a decir a Jeroboam rey de Israel: Amós se ha levantado contra ti en medio de la casa de Israel; la tierra no puede sufrir todas sus palabras. Porque así ha dicho Amós: Jeroboam morirá a espada, e Israel será llevado de su tierra en cautiverio.
Y Amasías dijo a Amós: Vidente, vete, huye a tierra de Judá, y come allá tu pan, y profetiza allá; y no profetices más en Bet-el, porque es santuario del rey, y capital del reino.
Entonces respondió Amós, y dijo a Amasías: No soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero, y recojo higos silvestres. Y el SEÑOR me tomó de detrás del ganado, y me dijo: Ve y profetiza a mi pueblo Israel.
Ahora, pues, oye palabra del SEÑOR. Tú dices: No profetices contra Israel, ni hables contra la casa de Isaac.
Por tanto, así ha dicho el SEÑOR: Tu mujer será ramera en medio de la ciudad, y tus hijos y tus hijas caerán a espada, y tu tierra será repartida por suertes; y tú morirás en tierra inmunda, e Israel será llevado cautivo lejos de su tierra (Amós 7:10-17).
Las profecías de Amós pasan de lo general a lo específico. El mismo rey morirá por la espada. Amasías fue la excepción a este pronunciamiento y, en general, a la intromisión de Amós en su territorio. Él sabía que Amós era del sur así que le dijo que regresará allá y se ganara la vida profetizando sobre el sur. Pero Amós no había sido contratado por nadie para ir al norte. Él hacía lo que el Señor le dijo que hiciera. Y una cosa que el Señor le ordenó hacer fue pronunciar juicio sobre Amasías y su familia. La otra fue para confirmar la desaparición de Israel.

Pero Esperen, Aun Hay Más

Hay una nota de pie de página para el capítulo 7 de Amós, pero ustedes tendrían que leer Amós en la versión de la traducción de la Septuaginta (en Griego) para verla. En lugar de cómo se lee el versículo uno anterior, en la Septuaginta se lee así: Así me ha mostrado el Señor Dios; he aquí, un enjambre de langostas vienen del este, y he aquí una oruga, el rey Gog.
Esta es una de las tres menciones de Gog en las Escrituras, las cuales abarcan un lapso de tiempo de casi 3.000 años, aquí en el Siglo VIII a.C., en Ezequiel 38, y en el Siglo XXI en Apocalipsis 20 al final del Milenio.
Aparentemente los traductores de la Septuaginta entendieron que Dios tenía en mente una fuerza sobrenatural para el juicio potencial que hizo que Amós previera esta visión. En su visión de Amós 7:1 Gog es identificado como el rey de las langostas. Pero Proverbios 30:27 dice que las langostas ordinarias no tienen rey, y quienes han observado los enjambres de langostas están de acuerdo en que no tienen ningún líder obvio que las dirija, como lo es una reina que dirige una colmena de abejas, por ejemplo. ¿Es Gog una figura sobrenatural del campo de Satanás, el cual Dios utiliza para que lidere esas fuerzas demoníacas para traer la justicia sobre Su pueblo? El amplio lapso de tiempo que abarca sus apariciones parece apoyar este punto de vista. Y si ese es el caso, entonces podemos entender porqué Amós preferiría a Asiria en vez de un enjambre de langostas demoniacas, como el agente de juicio de Dios.
Esto nos da un vistazo de otra aparición de langostas también. Me refiero a Apocalipsis 9:1-11, en donde un enjambre de langostas sube del abismo para afligir a los habitantes de la tierra que no tienen el sello de Dios en sus frentes. Estas langostas tienen un rey llamado Abadón en hebreo, o Apolión en griego. De nuevo aquí, Proverbios 30:27 nos indica que este no es un enjambre de langostas ordinarias, sino que es un agente demoníaco de juicio. Solamente los 144.000 testigos de las 12 Tribus mencionados en Apocalipsis 7:5-8 serán sellados antes de este juicio, y todos los demás seres vivientes, creyentes o no, serán presas fácil para este agonizante ataque. Las langostas no tendrán poder para matarlos, solamente para hacer que deseen morir (Apocalipsis 9:5-6).
Solamente el tiempo nos dirá si mi opinión acerca de Gog es cierta o no, pero yo no puedo dejar de pensar que quizás Amós tuvo un vistazo de uno de los juicios de los últimos días que caerán sobre el mundo. Tendremos más la próxima vez en la conclusión de nuestro estudio de Amós. 09/03/2013.

Título Original: Amos Speaks Again… Part 4
Traducido por Walter Reiche B.

Amòs habla de nuevo...3era. parte

Un Estudio Bíblico por Jack Kelley
Nuestro estudio continúa con los capítulos 4 y 5. La última vez vimos que el Señor había preparado una buena andanada cuando presentó Su acusación en contra del Reino del Norte. Pero aún no ha terminado.

 Amós 4

Israel no se ha Vuelto a Dios

Oigan esta palabra, vacas de Basán, que están en el monte de Samaria, que oprimen a los pobres y quebrantan a los menesterosos, que dicen a sus señores: Traigan, y beberemos.
El SEÑOR Soberano juró por su santidad: He aquí, vienen sobre ustedes días en que las llevarán con ganchos, y a sus descendientes con anzuelos de pescador; y saldrán por las brechas una tras otra, y serán echadas del palacio, dice el SEÑOR  (Amós 4:1-3).
Las vacas de Basán eran la mejor raza de ganado de la tierra. Con un sarcasmo admirable, el Señor compara a las mujeres de la clase alta del Reino del Norte con estas vacas mimadas. Al contrastar Su santidad con la altanería de esas mujeres, Él les advierte sobre el desastre venidero. Los asirios generalmente se llevaban a los cautivos atados con cuerdas amarradas a sus narices o a sus labios. De esta manera, todas esas mujeres de alta alcurnia serían reducidas a lo mínimo.
Vayan a Bet-el, y pequen; vayan a Gilgal y sigan pecando, y traigan de mañana sus sacrificios, y sus diezmos cada tres días. Y ofrezcan sacrificio de alabanza con pan leudado, y proclamen, publiquen ofrendas voluntarias, pues que así lo quieren, hijos de Israel, dice el SEÑOR Soberano (Amós 4:4-5).
Bet-el y Gilgal eran centros de adoración en el Reino del Norte, pero no para darle gracias a Dios. Los sacrificios y las ofrendas que llevaban a esos lugares eran para los ídolos que habían sido colocados allí infringiendo así los mandamientos. Los panes leudados solamente se permitían en Pentecostés, y el alarde sobre el dinero y los bienes que poseían, también era prohibido. El Reino del Norte era próspero y poderoso, pero El que los hizo así había sido abandonado a favor de los impotentes dioses hechos por el hombre.
Los hice estar con el estómago vacío en todas sus ciudades, y hubo falta de pan en todos sus pueblos; mas no se volvieron a mí, dice el SEÑOR. También les detuve la lluvia tres meses antes de la siega; e hice llover sobre una ciudad, y sobre otra ciudad no hice llover; sobre una parte llovió, y la parte sobre la cual no llovió, se secó. Y venían dos o tres ciudades a una ciudad para beber agua, y no se saciaban; con todo, no se volvieron a mí, dice el SEÑOR.
Los herí con viento del sur y con gusano; la langosta devoró sus muchos huertos y sus viñas, y sus higuerales y sus olivares; pero nunca se volvieron a mí, dice el SEÑOR.
Envié contra ustedes mortandad tal como en Egipto; maté a espada a sus jóvenes, con cautiverio de sus caballos, e hice subir el hedor de sus campamentos hasta sus narices; mas no se volvieron a mí, dice el SEÑOR.
Los trastorné como cuando Dios trastornó a Sodoma y a Gomorra, y fueron como tizón escapado del fuego; mas no se volvieron a mí, dice el SEÑOR (Amós 4:6-11).
Antes que el Señor sacara a Su pueblo al desierto y los llevara a la Tierra Prometida, Él le dijo a Moisés que les advirtiera claramente de no olvidarse de Él. Él les dijo que si no recordaban que fue Él Quien los había bendecido, y empezaran a atribuirle su prosperidad a otros dioses, o a su propia habilidad, Él les quitaría todo.
Y comerás y te saciarás, y bendecirás al SEÑOR tu Dios por la buena tierra que te habrá dado. Cuídate de no olvidarte del SEÑOR tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy.
Sino acuérdate del SEÑOR tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día. Mas si llegares a olvidarte del SEÑOR tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra ustedes, que de cierto perecerán (Deuteronomio 8:10-11, 17-19).
Yo creo que el Señor, generalmente, primero nos llama con mucha bendición, esperando que nos demos cuenta de que Él es el responsable de nuestro bienestar y que por ello demos el crédito a quien se lo merece. Pero si eso no funciona, Él comenzará a retirar las bendiciones que nos ha dado. En donde antes no fallábamos, ahora pereciera que solo perdemos. Cuando todo parecía que estaba a nuestro favor, ahora parece que no tenemos un descanso decente. Finalmente, despojados de todo, incluyendo nuestro orgullo, nos volvemos a Él.
Pero los israelitas no habían respondido a nada de eso, a pesar de que el retiro de Su bendición era obvio y no una mera casualidad. No quedaba ninguna otra opción sino el juicio.
Por tanto, de esta manera te haré a ti, oh Israel; y porque te he de hacer esto, prepárate para venir al encuentro de tu Dios, oh Israel. Porque he aquí, el que forma los montes, y crea el viento, y anuncia al hombre su pensamiento; el que hace de las tinieblas mañana, y pasa sobre las alturas de la tierra; el SEÑOR Dios de los ejércitos es su nombre (Amós 4:12-13).

Amós 5

Un Lamento y Un Llamado al Arrepentimiento

Oigan esta palabra que yo levanto para lamentación sobre ustedes, casa de Israel. Cayó la virgen de Israel, y no podrá levantarse ya más; fue dejada sobre su tierra, no hay quien la levante.
Porque así ha dicho el SEÑOR Soberano: La ciudad que salga con mil, volverá con ciento, y la que salga con ciento volverá con diez, en la casa de Israel.
Pero así dice el SEÑOR a la casa de Israel: Búsquenme, y vivirán; y no busquen a Bet-el, ni entren en Gilgal, ni pasen a Beerseba; porque Gilgal será llevada en cautiverio, y Bet-el será deshecha (Amós 5:1-5).
El Reino del Norte no recibió ninguna de las palabras de aliento que el Señor le daría más tarde al Reino del Sur. Mientras que Judá retornaría y volvería a ser reconstruida después de 70 años de cautiverio, Israel desaparecería para no volver a levantarse. En el momento de la división del reino, todos los levitas y los fieles de todas las demás tribus del norte, se volvieron al sur, dejando solamente a los apóstatas (2 Crónicas 11:14-16). Pero aunque lo habían rechazado, el Señor, a pesar de ello, les rogó para que se apartaran de su adoración pagana, advirtiéndoles que si rehusaban el resultado sería que el 90% de ellos se perdería.
Busquen al SEÑOR, y vivirán; no sea que acometa como fuego a la casa de José y la consuma, sin haber en Bet-el quien lo apague. Los que convierten en ajenjo el juicio, y la justicia la echan por tierra, busquen al que hace las Pléyades y el Orión, y vuelve las tinieblas en mañana, y hace oscurecer el día como noche; el que llama a las aguas del mar, y las derrama sobre la faz de la tierra; el SEÑOR es su nombre; que da esfuerzo al despojador sobre el fuerte, y hace que el despojador venga sobre la fortaleza. Ellos aborrecieron al reprensor en la puerta de la ciudad, y al que hablaba lo recto abominaron (Amós 5:6-10).
Uno de los motivos por el que el mundo incrédulo está tan categóricamente opuesto al punto de vista judeo cristiano es que en el fondo aquel sabe que eso es la verdad. Es demasiado obvio para ser negado (Romanos 1:18-20). Por eso es que Dios ve a los incrédulos como desobedientes. No es que no pueden creer, es que no quieren creer. Todas las alternativas a Dios que la humanidad ha propuesto a través de los siglos han demostrado ser falsas, y ellos lo saben. Si estuvieran tan seguros en su negativa de la existencia de Dios, su sentimiento hacia los creyentes no sería de furia sino de lástima, como la que se tiene por alguien que ha sido engañado. Ellos están furiosos porque así como quieren desesperadamente estar en lo correcto, a nivel subconsciente saben que no lo están. Y nos odian porque saben que nosotros sí estamos en lo correcto. Igual que las personas apóstatas del Reino del Norte, ellos aborrecen a todas aquellas personas que dicen la verdad.
Por tanto, puesto que pisotean al pobre y reciben de él carga de trigo, ustedes edificaron casas de piedra labrada, mas no las habitarán; plantaron hermosas viñas, mas no beberán el vino de ellas. Porque yo sé de sus muchas rebeliones, y de sus grandes pecados; sé que afligen al justo, y reciben cohecho, y en los tribunales hacen perder la causa de los pobres.
Por tanto, el prudente en tal tiempo calla, porque el tiempo es malo. Busquen lo bueno, y no lo malo, para que vivan; porque así el SEÑOR Dios de los ejércitos estará con ustedes, como ustedes dicen. Aborrezcan el mal, y amen el bien, y establezcan la justicia en el juicio; quizá el SEÑOR Dios de los ejércitos tendrá piedad del remanente de José.
Por tanto, así ha dicho el SEÑOR, Dios de los ejércitos: En todas las plazas habrá llanto, y en todas las calles dirán: ¡Ay! ¡Ay!, y al labrador llamarán a lloro, y a luto a los que sepan gemir. Y en todas las viñas habrá llanto; porque pasaré en medio de ti, dice El SEÑOR (Amós 5:11-17).
El Señor tenía evidencia sólida en contra de ellos y les aconsejó que no perdieran tiempo negándolo, sino que empezaran de inmediato a actuar de una manera que le agradara a Él. Quizás eso aplacaría un poco Su ira en contra de ellos y haría que los juicios fueran menos severos para aquellas personas que admitieran su culpabilidad y de manera voluntaria cambiaran su manera de actuar. Ese fue un buen consejo para ellos. Para nosotros es el mejor consejo para asegurarnos que hemos reclamado el perdón que el Señor adquirió para cada uno de nosotros. Jesús dijo: “Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá” (Mateo 7:8). Pero esto no durará para siempre, Hebreos 4:7 nos advierte, “Si ustedes oyeran hoy su voz, no endurezcan sus corazones.” Si usted aún no lo ha hecho, este es el momento de hacerlo.
José era el padre de Efraín y de Manasés, cuyos territorios combinados abarcaban una porción sustancial del Reino del Norte. El remanente de José es el término que el Señor utiliza para referirse a aquellas pocas personas que fueron libradas de la derrota y del cautiverio.
Hablando de este tiempo, el Señor previamente le había dicho al Rey Salomón,
“Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2 Crónicas 7:13-14).
Pero ellos olvidaron Su admonición. Ahora, nada que hicieran podría desviar el juicio del Señor en contra de ellos. Su rebelión había ido ya demasiado lejos y su comportamiento ya no podía ser tolerado. Esta promesa que el Señor les hizo, no iba a desviar el juicio que les venía. ¿Cómo podemos creer que eso va a desviar el juicio que nos viene, cuando esa promesa no fue dirigida a nosotros?

El Día del SEÑOR

¡Ay de los que desean el día del SEÑOR! ¿Para qué quieren este día del SEÑOR? Será de tinieblas, y no de luz; como el que huye de delante del león, y se encuentra con el oso; o como si entrare en casa y apoyare su mano en la pared, y le muerde una culebra. ¿No será el día del SEÑOR tinieblas, y no luz; oscuridad, que no tiene resplandor? (Amós 5:18-20).
Con la doble visión que era común a los profetas, Amós describió tanto el terror que los israelitas pronto sentirían en manos de los ejércitos de Asiria, y el que caerá sobre los moradores de la tierra al final de esta era. Atacados de manera implacable, sin tener siquiera un momento de descanso ni aun en sus propias casas, ¿por qué va alguien a desear un tiempo como ese?
Aborrecí, abominé sus solemnidades, y no me complaceré en sus asambleas. Y si me ofrecieran sus holocaustos y sus ofrendas, no los recibiré, ni miraré a las ofrendas de paz de sus animales engordados. Quita de mí la multitud de tus cantares, pues no escucharé la música de tus instrumentos. (Amós 5:21-23).
¡Qué audacia la de algunas personas! Pecando como si no hubiera un mañana y luego acercándose a Él como si no hubiera ningún problema. Algunas personas solamente se expresaban a través de gestos, y otras se habían convencido que no eran pecadoras. Todas ellas dependían de sus dioses falsos y solamente alababan con los labios al verdadero Dios. Pensaban de manera equivocada que las obras de sus manos cubrirían los pensamientos de sus corazones.
La religión no ha cambiado con los años, ¿Verdad? La única diferencia es que hoy día Él ya no se molesta en decirnos cuánto le estorba eso. Él y Sus ángeles simplemente no asisten más a ese tipo de iglesias.
Pero corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo. ¿Me ofrecieron sacrificios y ofrendas en el desierto en cuarenta años, oh casa de Israel? Antes bien, ustedes llevaban el tabernáculo de Moloc y Quiún, ídolos de ustedes, la estrella de sus dioses que se fabricaron. Los haré, pues, transportar más allá de Damasco, ha dicho el SEÑOR, cuyo nombre es Dios de los ejércitos (Amós 5:24-27).
Así como estaban pasando por una fuerte sequía, el Señor les recuerda de una fuente que nunca falla, la de la justicia y la rectitud. En el desierto ellos le habían sido fieles al Señor y Él a su vez los sustentó, dándoles abundante agua de la roca en el desierto, codornices de alimento y el pan del cielo. Él les dio la victoria sobre ejércitos enemigos mucho más numerosos que ellos y construyó su nación hasta convertirla en una potencia mundial. Pero a pesar de todo lo que el Señor hizo, la gran mayoría de ellos fabricó dioses para si mismos y los adoraron, por eso los desarraigó de la tierra.
En Isaías 29:13 el Señor dijo: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado”. Él estaba hablando de los israelitas en el Siglo VIII a.C. Pero fácilmente Él bien podría decir lo mismo de la religión organizada del presente. Y si Él juzgó al mundo de aquel entonces, ustedes pueden estar seguros que Él juzgará el nuestro ahora. 02/03/13

Título Original: Amos Speaks Again… Part 3

Amòs habla de nuevo...2da. parte

Amós 2
Así ha dicho el SEÑOR: Por tres pecados de Judá, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque menospreciaron la ley del SEÑOR, y no guardaron sus ordenanzas, y les hicieron errar sus mentiras, en pos de las cuales anduvieron sus padres. Prenderé, por tanto, fuego en Judá, el cual consumirá los palacios de Jerusalén (Amós 2:4-5).
El Señor llamó a Amós para profetizarle especialmente al Reino del Norte, durante el mismo tiempo que Isaías era Su vocero en el Sur. Pero a pesar de ello, Él también hizo que Amós le diera un corto mensaje a Judá antes de lanzarse en tono violento en contra del Norte.
A pesar de que aun faltaban 150 años, el juicio contra el Sur se veía venir. La advertencia que se dio con la inminente destrucción del Reino del Norte por los asirios fue ignorada, de tal manera que el Señor enviaría a Babilonia en contra del Reino del Sur. En el proceso, la ciudad de Jerusalén, incluyendo el magnífico Templo de Salomón, sería quemada hasta sus cimientos y dejaría de existir (2 Crónicas 36:19).
Antes de ser llevados cautivos a Babilonia, el Señor hizo que Jeremías le dijera al pueblo que no pusiera resistencia, sino que se fuera a Babilonia y se estableciera allí porque después de 70 años, Él los haría volver.
Él les dijo, “Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo los visitaré, y despertaré sobre ustedes mi buena palabra, para hacerlos volver a este lugar. Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de ustedes, dice el SEÑOR, son pensamientos de paz, y no de mal, para darles el fin que ustedes esperan” (Jeremías 29:10-11).
Como lo veremos seguidamente, Él no le hizo esa promesa al Reino del Norte.

El Juicio Sobre Israel

Así ha dicho el SEÑOR:
Por tres pecados de Israel, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque vendieron por dinero al justo, y al pobre por un par de zapatos. Pisotean en el polvo de la tierra las cabezas de los desvalidos, y tuercen el camino de los humildes; y el hijo y su padre usan a la misma joven, profanando mi santo nombre. Sobre las ropas empeñadas se acuestan junto a cualquier altar; y el vino de los multados beben en la casa de sus dioses (Amós 2:6-8).
Alguien dijo una vez que, “Cuando las uniones entre Dios y los hombres se rompen, las uniones entre los hombres no pueden tener una mejor suerte”. Este cuadro de opresión hacia la clase inferior por las personas que gozan de posiciones privilegiadas, es solamente el comienzo de la acusación del Señor en contra de Israel, pero además demuestra el punto y nos da una buena lección a nosotros.
El Reino del Norte se separó del Reino del Sur a causa de la idolatría. Habiéndose liberado de las limitaciones impuestas por la Ley de Dios, se dejaron llevar por las inclinaciones naturales del hombre para maltratar a los menos afortunados. Esta era una violación a la Ley. El Señor había estipulado claramente y con severidad, las leyes que protegían a los siervos y a los pobres, pero estas leyes estaban siendo escandalosamente ignoradas. Los siervos domésticos se vendían por una miseria. Las siervas domésticas las convertían en prostitutas de la familia. Los vestidos tomados en prenda (para asegurarse el pago de una deuda), se mantenían ilegalmente hasta el siguiente día, y la práctica de imponer multas exorbitantes para arreglar acusaciones inventadas era cosa común. Por lo general, de manera literal, a los pobres se les quitaba la ropa y la comida de sus mesas.
Hoy día, aun en los países que se consideran desarrollados, las injusticias que sufren los pobres son diferentes, pero igual de detestables. Pero ampliando un par de los ejemplos anteriores, mujeres y niñas de todas las razas aun son vendidas como esclavas en el mercado sexual, porque el tráfico de seres humanos continúa en todo el mundo. Algunos países mantienen leyes que permiten a los menores de edad tener sexo, ya que se esa forma se estimula el turismo por el atractivo de las muchachas jóvenes.
En los EE.UU. y en Europa, los años de crédito fácil seguidos por unas economías en decadencia han tenido el efecto de poner a millones de personas en esclavitud financiera a largo plazo. El reducido poder adquisitivo de sus monedas se suma aún más al problema y deja a incontable número de personas esforzadas sin ninguna esperanza de poder liberarse. Mientras tanto, la brecha entre los ricos y los pobres se hace aún más ancha.
¿En dónde está el impedimento moral que hacía que los prestamistas mercenarios no pudieran exponer a los consumidores que son vulnerables a tentaciones que no pueden resistir? ¿En dónde está la protesta pública que solamente en unas décadas anteriores habría demandado que estos traficantes fueran llevados ante la justicia y juzgados bajo las mismas leyes que terminaron con el tráfico de esclavos hace unos cientos de años atrás? Todo eso desapareció cuando Dios fue expulsado de nuestra sociedad.
Yo destruí delante de ellos al amorreo, cuya altura era como la altura de los cedros, y fuerte como una encina; y destruí su fruto arriba y sus raíces abajo. Y a ustedes los hice subir de la tierra de Egipto, y los conduje por el desierto cuarenta años, para que entrasen a poseer la tierra del amorreo. Y levanté de sus hijos para profetas, y de sus jóvenes para que fuesen nazareos. ¿No es esto así, dice el SEÑOR, hijos de Israel? Mas ustedes les dieron de beber vino a los nazareos, y a los profetas les ordenaron diciendo: No profeticen.
Pues he aquí, yo los aplastaré en su lugar, como se aplasta el carro lleno de granos; y el ligero no podrá huir, y al fuerte no le ayudará su fuerza, ni el valiente librará su vida. El que maneja el arco no resistirá, ni escapará el ligero de pies, ni el que cabalga en caballo salvará su vida. El esforzado de entre los valientes huirá desnudo aquel día, dice el SEÑOR (Amós 2:9-16).
Cuando Dios prometió darle la tierra de los amorreos a Abraham, Él dijo que la transacción no se llevaría a cabo durante 400 años “porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí” (Génesis 15:16). Conociendo el fin desde el principio, Dios sabía que los amorreos no se arrepentirían de sus malvadas costumbres. Pero a pesar de ello, Él les daría otra oportunidad porque Él realmente quería que lo hicieran así, por eso es que Él no podría decir que no se los había advertido.
A pesar de que la Biblia no lo menciona, el carácter de Dios habría demandado que Él les dijera que su tiempo se había terminado. (En unos pocos versículos lo veremos a Él insinuándole eso mismo a Israel.) Recordemos que después del diluvio todos los pueblos de la tierra adoraban a Dios. Ya para el tiempo de Abraham la mayoría dejó de hacerlo, reemplazando la verdad sobre el origen de la humanidad por mentiras atroces las cuales se convirtieron en el fundamento de sus falsas religiones.
Pero ciertamente el conocimiento de su pasado aun permanecía en sus mentes. Y por lo menos uno de los hijos de Noé, Sem, aun estaba vivo y vivía en la región de los amorreos durante el tiempo en que Abraham viajó a lo largo y ancho de sus territorios (Génesis 13:17) y pudo haberles dado testimonio sobre lo que Dios les haría. Estas circunstancias señalan al hecho de que no es que Él no se los hubiera advertido, sino que ellos no escucharon. Entonces, cuando el tiempo expiró, Él llevó a los israelitas bajo el liderazgo de Josué, como Sus agentes de juicio, y los amorreos fueron desposeídos de todo lo que tenían.
Y ahora, la misma nación que vio de primera mano cómo es que Dios se sentía sobre el estilo de vida pagano, estaba disfrutando el mismo comportamiento que había causado el juicio contra los amorreos. Y lo que es más, ellos también ignoraron las advertencias de los profetas y aun minaron los esfuerzos de aquellas personas que intentaron mantenerse santas. ¿Cómo podrían pensar que Dios no los juzgaría?
El Reino del Sur no aprendió la lección del Reino del Norte, por lo que también fue juzgado. Y el mundo hoy día tampoco ha aprendido la lección. Dios es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos (Hebreos 13:8). ¿Cómo podemos siquiera pensar que Él no nos va a juzgar?

Amós 3

Se Convocan Testigos en Contra de Israel

Escuchen esta palabra que ha hablado el SEÑOR en contra de ustedes, hijos de Israel, contra toda la familia que hice subir de la tierra de Egipto. Dice así: A ustedes solamente he conocido de todas las familias de la tierra; por tanto, los castigaré por todas sus maldades.
¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo? ¿Rugirá el león en la selva sin haber presa? ¿Dará el leoncillo su rugido desde su guarida, si no apresare? ¿Caerá el ave en la trampa sobre la tierra, sin haber cazador? ¿Se levantará la trampa de la tierra, si no ha atrapado algo? ¿Se tocará la trompeta en la ciudad, y no se alborotará el pueblo? ¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual el SEÑOR no haya hecho? Porque no hará nada el SEÑOR Dios, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas (Amós 3:1-7).
Estos ejemplos nos muestran que a pesar de que las promesas de Dios a Abraham eran incondicionales, Su relación con Israel se basaba en la causa y el efecto. La obediencia producía bendición y la desobediencia traería juicio. De hecho, todo el Antiguo Testamento podría ser resumido en una sola pregunta: “Israel, ¿me vas a obedecer, o no?”
Así como Israel fue advertido por los profetas, de la misma manera el mundo está siendo advertido hoy día. Nosotros deberíamos consolarnos por la promesa de que Dios no hará nada sin antes decírnoslo primero. No hay sorpresas, excepto para aquellas personas que rehúsan creer las advertencias. Pablo escribió que los juicios que cayeron sobre Israel también fueron una advertencia para nosotros, a quienes ha alcanzado los fines de los siglos (1 Corintios 10:11). Él hizo la distinción entre el creyente y el incrédulo del final de la era, diciendo que el primero no será tomado por sorpresa, mientras que el segundo sí (1 Tesalonicenses 5:3-4). Y resulta que así como Sus promesas a la Iglesia son incondicionales, la relación de la humanidad con Dios aun está basada en la causa y el efecto. El creer trae bendición mientras que la incredulidad acarrea juicio. E igual como el Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento se podría resumir en una sola pregunta también: “Humanidad, ¿Vas a creerme, o no?”
Si el león ruge, ¿quién no temerá? Si habla el SEÑOR Todopoderoso, ¿quién no profetizará? Proclamen en los palacios de Asdod, y en los palacios de la tierra de Egipto, y digan: Reúnanse sobre los montes de Samaria, y vean las muchas opresiones en medio de ella, y las violencias cometidas en su medio (Amós 3:8-9).
Aun los líderes paganos de los filisteos y de Egipto estarían de acuerdo en que el juicio de Dios sobre el Reino del Norte es justo y bien merecido.
No saben hacer lo recto, dice el SEÑOR, atesorando rapiña y despojo en sus palacios.
 Por tanto, Jehová el Señor ha dicho así:
 Un enemigo vendrá por todos lados de la tierra, y derribará tu fortaleza, y tus palacios serán saqueados.
Así ha dicho Jehová:
De la manera que el pastor libra de la boca del león dos piernas, o la punta de una oreja, así escaparán los hijos de Israel que moran en Samaria en el rincón de una cama, y al lado de un lecho (Amós 3:10-12)
Habiendo dañado su conexión con su Creador, ya no tenían la habilidad de poder distinguir entre lo bueno y lo mano. Por consiguiente, el Señor estaba enviando a Asiria para juzgarlos. De camino, los asirios también conquistarían a Damasco.
Debido a sus numerosas conquistas el imperio asirio estaba creciendo. Sin tener una estrategia para impedírselo, pronto pasarían el tiempo manteniendo la paz mientras las naciones conquistadas hacían esfuerzos por recobrar su independencia. Cuando los asirios conquistaban un enemigo, trasladaban a todas las personas sobrevivientes que les parecían como líderes potenciales, a otros lugares del imperio, dejando solamente aquellas personas que no les serían ningún peligro.
El Señor hizo que Amós utilizara la analogía de un pastor para describir eso. Cuando un animal salvaje devoraba una oveja, el pastor recuperaba los pedazos que dejaba el animal para ser inspeccionados por su dueño y demostrar así que la oveja fue comida por el animal y no robada por el pastor. De la misma manera, el Señor preservará solamente las partes no deseadas del remanente de Israel para probar que el juicio se había llevado a cabo. Cuando los asirios se llevaron cautivo el Reino del Norte, solamente dejaron unos pocos sobrevivientes para proteger la cosecha.
Escuchen y testifiquen en contra de la casa de Jacob, ha dicho el SEÑOR Dios de los ejércitos: Que el día que castigue las rebeliones de Israel, castigaré también los altares de Bet-el; y serán cortados los cuernos del altar, y caerán a tierra. Y heriré la casa de invierno con la casa de verano, y las casas de marfil perecerán; y muchas casas serán arruinadas, dice el SEÑOR (Amós 3:13-15).
Poco tiempo después de la guerra civil, un becerro de oro había sido levantado en Bet-el cerca del lugar en el que Jacob había visto la escalera ascender al cielo (Génesis 28:10-19). Bet-el pronto se convirtió en un centro de adoración pagana que el Señor algunas veces llamaba Bet-Avén, o Casa de Iniquidad. Su religión le disgustaba al Señor y sus centros de adoración serían destruidos. De la misma manera serían totalmente destruidas todas las casas de lujo de los ricos las cuales habían sido compradas con el dinero extorsionado a los pobres.
Aquí la lección es clara. El Señor es paciente, otorgándoles bastante tiempo a Sus hijos desobedientes para que retornen al camino de la justicia. Pero llegará un momento cuando Su paciencia se agote y Su justicia exija responsabilidad. En este momento nos encontramos en la cúspide de ese tiempo, y las profecías nos dicen que ya que no hemos querido aprender las lecciones de la historia, estamos condenados a repetirlas. Manténganse en sintonía. 23/02/2013.

Título Original: Amos Speaks Again… Part 2
Traducido por Walter Reiche B.
walterre@racsa.co.cr

jueves, 14 de marzo de 2013

Amós Habla De Nuevo 1ERA. PARTE


Un Estudio Bíblico por Jack Kelley
Escondidos entre más de 8.000 entregas actualmente disponibles en nuestro sitio Web hay una serie de artículos contenidos en una categoría llamada “The Prophets Speak Again” (Los Profetas Hablan De Nuevo). Esta categoría incluye comentarios acerca de los llamados “profetas menores”. (Los profetas mayores son Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel. Los profetas menores son Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías, y Malaquías. Estos últimos no se les llama ‘profetas menores’ por ser menos importantes, sino porque sus libros son más cortos.)

Yo he intentado relacionar los escritos de estos profetas a nuestros tiempos y es por eso que esta categoría se llama “The Prophets Speak Again” (Los Profetas Hablan De Nuevo). Hasta el momento he publicado comentarios sobre Joel, Sofonías, Hageo, y Habacuc. Usted puede acceder a estos comentarios seleccionando “Articles” (Artículos) en la barra del menú en la parte superior de la página principal, y luego desplazándose hacia abajo echándole un vistazo a la lista de “Category” (Categoría) a la izquierda hasta que se llega a “The Prophets Speak Again” (Los Profetas Hablan De Nuevo). Está en el segundo lugar desde el final. Haga clic sobre este para acceder al directorio de todos los comentarios en esa categoría. Seleccione el que usted quiere y empiece a leerlo.
Digo todo lo anterior con el objeto de anunciar el comienzo de una serie de artículos sobre el Libro de Amós, el cual formará parte de esta categoría. Entonces iniciemos con unos cortos antecedentes.

Presentando A Amós

A pesar de que Amós vivió en un pequeño pueblo al sur de Belén y a solamente una distancia de 17 kilómetros de Jerusalén, el Señor lo llamó a ser profeta del Reino del Norte. Su mandato, por decirlo de alguna manera, duró desde el año 760 hasta el 750 a.C. Esto le hizo ser contemporáneo de Isaías, Oseas, Miqueas, y probablemente Jonás.
La guerra civil que se desató después de la muerte de Salomón había dividido a la nación en dos reinos y estos cuatro profetas le advirtieron al pueblo de Dios sobre los peligros de apartarse hacia la idolatría. Amós, Oseas y Miqueas dirigieron sus profecías más hacia el Reino del Norte, cuya caída era inminente, mientras que Isaías se concentraba en el Reino del Sur.
La división de Israel en dos reinos había sucedido cerca de doscientos años antes, pero tanto el norte como el sur estaban disfrutando de gran prosperidad. En el Reino del Norte, era un tiempo de idolatría, vida lujosa, extravagancia personal, e inmoralidad. El sistema jurídico se había corrompido y los pobres estaban siendo oprimidos. Habiendo abandonado su compromiso a la ley de Dios, la gente ya no tenía ninguna base para llevar una vida con normas de conducta.
Conforme su prosperidad aumentó, la clase gobernante se volvió políticamente segura y espiritualmente engreída, creyendo que lo que tenían era una señal del favor de Dios. Habían ignorado Sus advertencias y Su paciencia ya se había agotado. Él estaba enviando a Amós para anunciarles que el juicio venidero no era simplemente otra advertencia. Esta vez sería el fin del reino.
Esta similitud con nuestros tiempos es por qué yo creo que el mensaje de Amós llevado al Reino del Norte tendrá relevancia a los Estados Unidos, y ciertamente a todo el mundo. Entonces, empecemos.

Amós 1

Las palabras de Amós, que fue uno de los pastores de Tecoa, que profetizó acerca de Israel en días de Uzías rey de Judá y en días de Jeroboam hijo de Joás, rey de Israel, dos años antes del terremoto.
Dijo:
 El Señor rugirá desde Sion, y dará su voz desde Jerusalén, y los campos de los pastores se enlutarán, y se secará la cumbre del Carmelo.  (Amós 1:1-2).
Amós trabajó como pastor en su pueblo natal de Tecoa y tuvo una visión del juicio venidero. Desde la parte más árida hasta la más verde, el juicio del Señor sería tan severo como si una sequía los hubiera afectado.

El Juicio de los Vecinos de Israel

Así ha dicho el señor:
Por tres pecados de Damasco, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque trillaron a Galaad con trillos de hierro. Prenderé fuego en la casa de Hazael, y consumirá los palacios de Ben-adad. Y quebraré los cerrojos de Damasco, y destruiré a los moradores del valle de Avén, y los gobernadores de Bet-edén; y el pueblo de Siria será transportado a Kir, dice el Señor. (Amós 1:3-5).
El Señor hizo que Amós empezara con una serie de pronunciamientos sobre los enemigos tradicionales de Israel, lo cual ocupará todo el capítulo primero y parte del segundo, en donde Él le informará a Israel que no se escaparán de su ira.
Damasco era la capital de Aram. Los arameos habían maltratado brutalmente al pueblo de Galaad, que era el territorio de Israel al este del Mar de Galilea. Unos años antes el Señor había enviado a Elías para que ungiera a Hazael como rey de Aram (1 Reyes 19:15). Ben-adad era su hijo y sucesor. Avén puede significar maldad o desolación y Bet-edén quiere placer o deleite. Estas son las referencias más probables a Damasco. El Señor está prometiendo destruir al rey que gobierna desde allí y enviar el pueblo al exilio. Esta profecía se cumplió en el año 732 a.C. por los Asirios. (Nota: Damasco no fue destruida en ese entonces por lo que eso no se puede ver como un cumplimiento de Isaías 17:1.)
Así ha dicho el Señor:
Por tres pecados de Gaza, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque llevó cautivo a todo un pueblo para entregarlo a Edom. Prenderé fuego en el muro de Gaza, y consumirá sus palacios. Y destruiré a los moradores de Asdod, y a los gobernadores de Ascalón; y volveré mi mano contra Ecrón, y el resto de los filisteos perecerá, ha dicho Jehová el Señor. (Amós 1:6-8).
Gaza, Asdod, Ascalón, y Ecrón fueron cuatro de las cinco ciudades principales de los filisteos. La quinta era Gat, en donde vivía Goliat, la cual ya había sido conquistada. La tierra de Edom queda en el sur de Jordania hoy día. Los filisteos aparentemente habían derrotado villas enteras sobre la ruta comercial entre Gaza y Edom habiendo vendido sus habitantes a los edomitas como si fueran ganado. Los filisteos finalmente fueron eliminados hasta la última persona por los babilonios en el año 604 a.C.
Así ha dicho el Señor:
Por tres pecados de Tiro, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque entregaron a todo un pueblo cautivo a Edom, y no se acordaron del pacto de hermanos. Prenderé fuego en el muro de Tiro, y consumirá sus palacios. (Amós 1:9-10).
Tiro, una ciudad fenicia que aún existe en el moderno Líbano, también estaba involucrada en el comercio al por mayor de cautivos judíos. Tiro había disfrutado de unas relaciones amistosas con Israel desde los días de David, y cuando Salomón empezó a edificar el Templo hizo un pacto con Hiram, rey de Tiro, para proveerle trigo y aceite de oliva a cambio de los famosos cedros del Líbano. Esa amistad terminó cuando el nieto de Hiram fue hecho rey y empezó el comercio de esclavos.
Tiro era una ciudad construida en parte en tierra firme y en parte en una isla alejada de la costa. En Ezequiel 26:3 el Señor prometió traer muchas naciones en contra de Tiro, como el mar hace subir las olas. Asiria fue la primera, pero Nabucodonosor fue el que demolió la porción de Tiro en tierra firme después un sitio de quince años (586-571 a.C.). Alejandro Magno completó la conquista de Tiro utilizando las ruinas que quedaron en tierra firme para construir un paso sobre el mar hacia la fortaleza en la isla destruyéndola en el año 332 a.C.
Mucho del moderno Líbano originalmente formaba parte de la Tierra Prometida. En el Milenio de nuevo le pertenecerá a Israel.
Así ha dicho el Señor:
Por tres pecados de Edom, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque persiguió a espada a su hermano, y violó todo afecto natural; y en su furor le ha robado siempre, y perpetuamente ha guardado el rencor. Prenderé fuego en Temán, y consumirá los palacios de Bosra. (Amós 1:11-12).
Edom era otro nombre para Esaú, hermano de Jacob. El conflicto producido por las triquiñuelas de Jacob al robarle a Esaú la primogenitura, se enconó a través de las generaciones. Finalmente el rey David dominó a los edomitas y después de eso Edom quedó bajo el control de Israel, aunque no de manera complaciente.
Cuando los edomitas se enteraron de las intenciones de Nabucodonosor de conquistar Judá, se confabularon con los babilonios para asegurarse de la completa derrota de Judá e hicieron planes para apoderarse de su tierra. Dios no estaba complacido con eso y prometió hacer de Edom un desierto y una soledad (Ezquiel 35:1-15). Después de haber derrotado a Judá los babilonios se volcaron en contra de los edomitas y los masacraron. Temán y Bosra eran ciudades importantes de Edom, cerca de Petra en lo que hoy día es el sur de Jordania. En Jeremías 49:18 Dios juró que Edom sería derribado como lo fueron Sodoma y Gomorra y que nadie vivirá allí.
Así ha dicho el Señor:
Por tres pecados de los hijos de Amón, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque para ensanchar sus tierras abrieron a las mujeres de Galaad que estaban encintas. Encenderé fuego en el muro de Rabá, y consumirá sus palacios con estruendo en el día de la batalla, con tempestad en día tempestuoso; y su rey irá en cautiverio, él y todos sus príncipes, dice el Señor. (Amós 1:13-15).
La codicia de Amón por la tierra los guio a ejecutar un programa de genocidio en contra de los galaaditas. Rabá era el nombre de la ciudad que ahora se conoce como Amán, capital de Jordania. Esta profecía la cumplieron los asirios, pero no dio como resultado la desaparición de los amonitas. Más tarde, igual que sus primos los moabitas, los amonitas ayudaron a Nabucodonosor a conquistar Judá, por lo que el Señor prometió exterminarlos (Ezequiel 25:7). Pero en Jeremías 49:6 Él dijo que los amonitas serían restaurados en los días finales.

Amós 2

Así ha dicho el Señor:
Por tres pecados de Moab, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque quemó los huesos del rey de Edom hasta calcinarlos. Prenderé fuego en Moab, y consumirá los palacios de Queriot; y morirá Moab con tumulto, con estrépito y sonido de trompeta. Y quitaré el juez de en medio de él, y mataré con él a todos sus príncipes, dice el Señor. (Amós 2:1-3).
Existen dos posibilidades aquí. Este pasaje aparentemente se refiere al único momento cuando Edom y Moab no estaban aliados en contra de Israel. 2 Reyes 3:9 dice que los reyes de Judá, Israel, y Edom se habían unido en contra del rey de Moab el cual había rehusado pagarle el tributo que le debía al rey de Israel. Cuando se hizo obvio que él estaba perdiendo la batalla resultante, el rey de Moab se encolerizó tanto que tomó a 700 hombres que tenían espada y se lanzó en contra del rey de Edom. Al no poder capturarlo, el rey de Moab ya sea que capturó al hijo del rey de Edom y heredero del trono y lo ofreció como sacrificio quemado a su dios, o por el otro lado, desenterró los restos del último rey de Edom y los quemó en su lugar. De cualquier forma eso fue una gran ofensa en contra del Señor y los moabitas fueron totalmente derrotados. Más tarde ellos fueron tomados cautivos por los babilonios y pronto desaparecieron de la escena mundial. Pero Jeremías 48:47 nos dice que los tesoros de Moab serán también restauradas en los días postreros.
Junto con Edom y Amón, Moab ha reaparecido como el reino de Jordania, la única nación en el Medio Oriente que escapará de los controles del anticristo en los últimos días (Daniel 11:41).

Una Fe Razonable

Eso fue lo que me trajo a los pies de la cruz; aprender sobre el cumplimiento indefectible de profecías como las anteriores. Mi razonamiento fue que si un Dios que puede predecir esas cosas y luego ejecutarlas con esa exactitud tiene que ser quien afirma ser El que es, y que era completamente seguro poner mi confianza en Él.
En Isaías 46:9-10 Él dijo: “Recuerden las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho.”
Y de Isaías 48:3, 6, “Desde hace mucho tiempo anuncié las cosas pasadas. Yo las profeticé; yo mismo las di a conocer. Actué de repente, y se hicieron realidad… De todo esto has tenido noticia, ¿y no vas a proclamarlo?” (NVI)
Después aprendería que ningún otro de los llamados libros sagrados ofrece esta clase de prueba. Y si es así muchas profecías que Él anunció acerca de nuestro pasado y que se han cumplido, ¿no tiene eso sentido de las que Él anunció acerca de nuestro futuro también se van a cumplir? Piénselo.
De nuestro estudio del Salmo 83 ustedes pueden reconocer varios nombres que le son familiares. Pero recuerden, las profecías de Amós 1 se cumplieron en diferentes momentos en un período de 400 años, y no en una sola batalla. Por consiguiente, no podemos mirarlas como un cumplimiento del Salmo 83. Isaías, Jeremías y Ezequiel también profetizaron la conquista de estos enemigos vecinos de Israel, pero ninguna de esas profecías se iguala con el Salmo 83 tampoco. Damasco no ha sido destruido como lo requiere Isaías 17, y tanto Jeremías como Daniel mencionan el regreso de Edom, Moab y Amón en los últimos días. Claramente, la batalla del Salmo 83 se encuentra aún en el futuro.
La próxima vez empezaremos a ver lo que el Señor hizo que Amós le dijera a Israel, y no será bonito. Nos vemos entonces. 16/02/13.

Título Original: Amos Speaks Again
Traducido por Walter Reiche B.
walterre@racsa.co.cr

EL PECADO DE LA FORNICACION


martes, 5 de marzo de 2013

Vuestras Mujeres Callen (1ra. Corintios 14:34-37)

Por Mark CopelandVersión castellana de estos estudios:Nicolás Hernández
Hecho en páginas Web para la Internet:
Valente Rodríguez 
INTRODUCCIÓN 
1. En años recientes el papel de las mujeres ha sido cambiado en muchas iglesias...
   a. Muchas denominaciones tienen ahora mujeres predicadoras, pastores, obispos, etc.
   b. La tendencia empieza a popularizarse en algunas iglesias de Cristo 
2. Las Escrituras ciertamente revelan que las mujeres estaban involucradas en la difusión del evangelio...
   a. Fue predicho que las mujeres profetizarían – Hech 2:15-18   b. Felipe tuvo cuatro hijas que profetizaron – Hech 21:8-9   c. Fueron dadas instrucciones para cuando las mujeres profetizaran – 1 Cor 11:3-16   d. Priscilla acompañó a su esposo Aquila al enseñar a Apolos – Hech 18:26   e. Las ancianas debían enseñar a las mujeres jóvenes – Ti 2:3-5
3. Sin embargo hay escrituras que establecen claramente las limitaciones de las mujeres...
   a. En la primera epístola de Pablo a Timoteo – 1 Tim 2:11-12   b. En la primera epístola de Pablo a los corintios – 1 Cor 14:34-37 
[En este estudio, examinaremos lo que comenta Pablo a los corintios (1 Cor 14:34-37) al plantear varias preguntas que son usualmente contestadas. La primera pregunta es...]
 
I. ¿SE APLICA EL PASAJE HOY? 
   A. ALGUNOS DICEN QUE NO...
      1. Ellos señalan que el contexto describe una situación donde las mujeres tenían maridos con el don de la profecía 1 Cor 14:29-33
      2. Tales mujeres podrían (y debían) contestar preguntas de sus maridos inspirados en casa
      3. Puesto que no tenemos hombres inspirados hoy, algunos razonan que el pasaje no aplica
      -- Tal punto de vista sostiene que los comentarios de Pablo fueron propuestos solo por las circunstancias en Corinto 
   B. RAZONES PARA DECIR QUE SE HAGA...
      1. Note las razones que da Pablo para que las mujeres pregunten a sus maridos en casa
         a. “porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación” - 1 Cor 14:35b         b. ¿Por qué debían estar en silencio las esposas de los hombres inspirados?
         c. Porque era indecoroso para las mujeres (en este caso, las mujeres en general) hablar en la iglesia
            1) No era una ofensa cultural, porque Corinto era conocida por sus muchas sacerdotisas
            2) Sino una ofensa espiritual, como era aun enseñada en la Ley de Moisés – ver 1 Cor 14:34b
      2. Pablo hace una aplicación específico por la apelación a un principio general
         a. Evidentemente las esposas de los profetas estaban hablando fuera de la congregación
         b. Pero era indecoroso para las mujeres hablar en la iglesia (principio general)
         c. Así que se les decía a ellas que estuvieran en silencio y preguntaran a sus maridos en casa (aplicación específica)
      3. El principio general permanece cierto, aun si las circunstancias específicas no están presentes
         a. Como lo aclara Pablo en los versículos que siguen – 1 Cor 14:36-38         b. Aun más ellas no debían enseñar o tener autoridad sobre un hombre – ver 1 Tim 2:11-12; 3:15         c. El principio aplica ya sea que en Europa (Corinto), en Asia (Efeso), o en
EE. UU.
      4. Estamos tratando con un mandamiento del Señor, no con un prejuicio personal de Pablo
         a. Como lo aclara Pablo en los versos siguiente – 1 Cor 14:36-38         b. Ya sea que reconozcamos el mandamiento del Señor, ¡o demostremos nuestra ignorancia espiritual!
      -- ¡El contexto (inmediato y remoto) indica que este es un mandamiento del Señor propuesto para todas las iglesias y para todos los tiempos!
   [Al haber determinado que estamos tratando con algo que se aplica hoy, haremos bien en preguntar...]
 
II. ¿DÓNDE APLICA ESTE PASAJE? 
    A. ¿DÓNDE DEBEN ESTAR LAS MUJERES EN SILENCIO...?
       1. Note lo que dice Pablo:
          a. “Vuestras mujeres callen en las congregaciones...” – 1 Cor 14:34a          b. “...porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación” – 1 Cor 14:35b
       2. El lugar es “en la congregación” (literalmente, en la asamblea)
          a. Donde la congregación está congregada; por ejemplo, “toda la iglesia se reúne en un solo lugar” – 1 Cor 14:23a          b. No necesariamente en algún otro sitio, por ejemplo, en casa – 1 Cor 14:35a
       -- El principio aplica siempre y cuando toda la iglesia se junta en un lugar 
    B. ¿QUÉ RELEVANCIA PODRÍA TENER ESTO SOBRE...
       1. Las clases bíblicas – donde no está toda la iglesia reunida en un lugar?
       2. Las juntas de negocio congregacional – cuando está reunida toda la iglesia en un lugar?
       3. Durante los anuncios – cuando toda la iglesia está reunida en un lugar?
       -- Siempre y cuando toda la iglesia esté reunida, el principio debe ser seguido 
   [En la búsqueda de aplicar este principio siempre y cuando toda la iglesia esté reunida, hacemos bien en preguntar...]
 
III. ¿QUÉ REQUIERE ESTE PASAJE? 
     A. QUE LAS MUJERES CALLEN...
        1. Pablo dice “no les está permitido hablar” – 1 Cor 14:34
        2. Ni aun hacer preguntas – 1 Cor 14:35
        3. Sino que debe ser como la que hablaba en lenguas sin un intérprete: “calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios” – ver 1 Cor 14:28
        -- Claramente las mujeres no deben predicar o enseñar cuando la iglesia está congregada 
     B. ¿QUÉ ACERCA DE QUE LAS MUJERES CANTEN...?
        1. Se nos manda cantar alabanzas y enseñarnos unos a otros con cánticos – Ef 5:19; Col 3:16
        2. En 1 Cor 14, “hablar” significa “dirigir la asambleas” – ver 1 Cor 14:28-31           a. Donde alguien que habla está enseñando o ejerciendo autoridad “sobre” otros
           b. Lo que si una mujer lo hiciera, violaría 1 Tim 2:11-12
        3. En el canto congregacional, las mujeres no están enseñando o ejerciendo autoridad “sobre” los hombres
        -- En el canto congregacional, las mujeres pueden unirse en el canto de las alabanzas
 
CONCLUSIÓN 
1. Estoy totalmente consciente que el poner cualquier limitación en el papel de las mujeres suena...
   a. “sexista”
   b. “pasado de moda”
   c. “de mente estrecha”
   -- Muchos podrían decir lo mismo sobre la enseñanza bíblica sobre el matrimonio y el sexo 
2. Sin embargo debemos estar más preocupados sobre...
   a. Lo que dicen los mandamientos del Señor
   b. Lo que es verdaderamente “espiritual”
   -- Y así la amonestación de Pablo aun se mantiene como verdad – ver 1 Cor 14:37-38 
   Los que no desean ser espiritualmente ignorantes y desobedientes al Señor Jesús, harán bien en poner atención a las enseñanzas de Sus apóstoles, cuyas palabras son tan relevantes hoy como lo fueron en el primer siglo... 
   “Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor.” – 1 Cor 14:37